domingo, 13 de abril de 2014

EL RELEVO



Es el eterno debate en España. En cualquier deporte en el que aparece un gran deportista, un número uno en su especialidad, siempre existe la tendencia en nuestro país de mirar lo que viene detrás. Qué chicos jóvenes despuntan y quiénes pueden ser o serán el relevo. En nuestro deporte, está claro, que se busca y se debate quién será el sucesor de Rafa Nadal
Ha pasado en múltiples ocasiones. Se buscó, por ejemplo, sucesor del ciclista Miguel Indurain y fue Abraham Olano el que tuvo que soportar esa presión. No tuvo las victorias del navarro, pero fue un gran ciclista. Y ahora, el nuevo ídolo es Alberto Contador.
En motociclismo, después de Crivillé, había un elenco de grandes pilotos españoles buscando ganar el mundial en la prueba de mayor cilindrada y ha sido, hace un año, Jorge Lorenzo el que ha conseguido el objetivo. Y muchos más casos.
En éste tema, a mi entender, se pueden sacar lecturas positivas y negativas.
Lo positivo, es que los chavales sueñan algún día con ser Rafa Nadal. Las escuelas de Tenis se llenan de chicos deseosos de imitar a su ídolo y ¿por qué no? algún día triunfar como él.
La semana pasada pude comprobar de primera mano, en el torneo Asamblea de Cartagena donde participaban los mejores sub 15 de España, la ilusión y las ganas que transmiten éstos jóvenes deportistas. Me encontré con mi amigo, antiguo entrenador y ex capitán de Copa Federación, Mico Margets, y los dos coincidíamos en que, aparte de que hay muy buena camada de jugadores del año 97, los chicos de ahora, parece que se fijan e intentan imitar al mejor tenista español de la historia, Rafa Nadal.
Juegan cada punto como si fuera el último de su vida, son muy expresivos en sus ánimos y celebraciones de jugadas ganadas e intentan estar o aparentar estar en todo momento muy motivados, positivos, ocultando sus debilidades.
Esto es lo que ha conseguido el efecto Nadal en los jóvenes tenistas, los valores que transmite y lo que han aprendido de él.
En cuanto a lo negativo, desde hace años, este ansia de personas, instituciones, patrocinadores, gran público, etc. por encontrar jóvenes que sean los sucesores de los grandes cracks del tenis español como Nadal, Moyá, Ferrero, propician que se señale con nombre y apellidos a chicos que ganan torneos en edades tempranas. Esto supone que soporten una presión añadida, no siempre fácil de llevar ya que depende de la personalidad y las particularidades de estas jóvenes estrellas. Algunos de ellos llegarán a triunfar, muchos otros no tendrán la misma suerte. No porque no sean buenos jugadores, sino porque las expectativas creadas eran tan altas en su entorno que se sentirán frustrados si no cumplen esos objetivos.
Jacobo Díaz

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